Escapada a Atenas, Grecia.

¡Hola a todos! ¿Cómo estáis? ¡Espero que muy muy muy bien!

Escribo este post en el avión. Para probar algo nuevo. Y porque este vuelo me tiene nerviosa, así me concentro en algo. Nunca había volado por la noche, son las 22:48, y tampoco con lluvia. A ratos se me pone la piel de gallina porque me entra cada paranoia…

Como seguro mucha gente hace suelo revisar vuelos en diferentes fechas y diferentes compañías, siempre en modo de navegación privada ya que luego me acribillan a publicidad, correos, etc y eso me da mucha rabia. Generalmente para Grecia suele ser carillo, me comentaron que es porque solo sale un vuelo semanal y ronda los 300-400€. Por suerte cotilleando vuelos a principios de mayo encontré una oferta jugosa para Atenas (70€ ida y vuelta por persona) y compré los billetes sin dudarlo. La espera valió muchísimo la pena y ahora, encontré otro país con el que me obsesionaré a muerte.

Biblioteca de Adriano

Llegamos a Atenas el lunes sobre las nueve de la noche. Fuimos en metro hasta la zona en la que teníamos el Airbnb, en el casco antiguo: Monastiraki, el ticket para ir valía 1.40€ y tardó unos cincuenta minutos desde el aeropuerto hasta el Airbnb, en bus vale 6€ y es mucho más cómodo. El metro va llenísimo y tienes suerte si consigues sentarte. En bus en cambio hay asientos libres, es más corto el trayecto y se hace más llevadero. Para alojaros os recomiendo muchísimo esa zona, ya que está en el medio de todos los puntos de interés, podéis ir andando a todos los monumentos. También os recomiendo comprar un ticket combinado para visitar los sitios arqueológicos que os permitirá entrar a 7 lugares (30€ para adultos y 15€ para gente hasta los 24 años que sea estudiante). Lo podréis comprar en cualquiera de los sitios al que vayáis primero y recirdad llevarlo siempre encima ya que os lo escanearán para entrar y os ahorraréis colas. Sobre todo ahorraréis un montón de dinero porque las entradas por separado suben bastante… Solo con deciros que la entrada a la Acrópolis son 20€ os lo digo todo… También os comento que necesitáis 3 días para mirarlo todo si queréis ir con calma y estar libre sobre las 17:00-19:00 para descansar o pasear por la noche o 2 días si lo hacéis todo muy seguido, es posible, agotador pero posible. Por suerte el plan que yo tenía incluía todos los sitios del ticket combinado: La Acrópolis, la Biblioteca de Adriano, el Ágora romana, el Ágora antigua de Atenas, el templo de Zeus Olímpico, el teatro de Dionisio y una ladera impresionante desde donde se pueden apreciar unas vistas panorámicas increíbles. También visitamos Anafiotika y Plaka, había leído que son barrios muy pintorescos y cuquis para hacer fotos.

Ágora de Atenas, Templo de Hefesto

El día siguiente era el cumpleaños de Eric así que dije bueno no lo voy a llevar tan pronto a visitar sitios, para que no se sienta presionado, así que decidimos caminar libremente por la zona, muy bonita por cierto. Encontramos un supermercado a dos minutos del departamento así que compramos arroz, pasta de tomate, huevos, pan, queso y zumo de naranja. Ya sabéis que viajo low cost. Después de dejar la compra en casa salimos a recorrer Monastiraki, tiene calles con mercados, todo muy pintoresco y andando nos topamos de frente con la biblioteca de Adriano. No es exageradamente grande, sin embargo os ayudará de calentamiento y para que se os acostumbren las piernas a lo que os espera. Me llamó la atención que había gatos por doquier, sobretodo en los sitios arqueológicos y pese a no ser gatos caseros tampoco los etiquetaría de callejeros ya que estaban gorditos, saludables, con el pelaje suave y limpio lo que me dio a entender que estan bien hidratados, bien alimentados y olé Atenas, en serio. Había perros también en la calle, y más de lo mismo, limpios bien alimentados y nadie los molestaba ni nada. Otros países deberían tomar ejemplo. Volviendo a la biblioteca de Adriano, otra cosa que me tenía en plan niña de cinco años eran las tortugas. Estaba lleno de tortugas, yo flipaba cada vez que veía una y me aseguraba de que todos a mi alrededor también se dieran cuenta. Una pasada.

Monastiraki

Mientras paseábamos por el Ágora antigua de Atenas, con mi alma flotando por el cielo, feliz, encantada, respirando historia y disfrutando con todos los sentidos todo lo que me rodeaba (no es que estuviese chupando árboles y piedras) ya sabéis lo sensible que soy y lo fácil que me emociono con todo lo que tenga que ver con la historia antigua. Paré a Eric y le dije “Así empezó lo mío con Roma” y supe que volvería. Supongo que si seguís este blog es porque se os enamora el alma también y sentís en vuestro ser los sitios a los que váis. Es una sensación increíble, te resetea el cerebro y sientes que todo lo que ves y respiras va directo al corazón y simplemente te sientes feliz. Y sonríes sin más. No piensas nada más, no te preocupa nada, es solo ahí tú y el Ágora. Espero que podáis ir y tengáis un momento así. ¡Muy recomendable! Ahora mientras escribo esto se me está ocurriendo hacer dos posts separados. Uno más general de todo lo que hicimos y algunas recomendaciones y otro solo de monumentos y comida, porque vale mucho la pena ir. Lo prometo.

Tortuga en la Biblioteca de Adriano

En posts anteriores os había hablado de mi amor platónico histórico Trajano, y todo es culpa de Santiago Posteguillo, y ya os los he recomendado y lo vuelvo a hacer, leeros la benditísima trilogía: “Los asesinos del emperador”, “Circo Máximo” y “La legión perdida” (La de Africanus también es genial, también muy recomendable)

Pues bueno, Adriano es sobrino de Trajano y le sucedió en el trono ya que no tuvo hijos así que le nombró heredero. Se dice que compartía las mismas inclinaciones que su tío y que incluso sedujo y le limpiaba las tuberías a su tía, Plotina, para que le allanase el camino al poder. Y hasta aquí la sección de culebrón histórico.

Como después de recorrer la biblioteca estábamos bien, Eric no se quejaba, y eso dice mucho ya que cuando esta cansado se pone gruñoncete, fuimos al Ágora Romana y ¿adivinad qué? El arco de entrada fue un regalo del mismísimo Júlio César. Os juro que me cortó la respiración. Me emocionó muchísimo. Santiago Posteguillo, si usted me lee, por favor, le imploro que haga una trilogía sobre Julio César. Gracias.

Ágora romana, el regalo de Julio César

Por cierto ¿Habéis leído su último libro? Se llama “Yo Julia” y es una pasada. Si alguno de vosotros también es fan de Santiago hacedmelo saber, que así podemos poner cosas en común.

El Ágora romana no es muy grande y al igual que la biblioteca yo creo que en una hora o una hora y media lo tenéis listo. Y aún después de eso nos fuimos a ver el Ágora antigua de Atenas. Supongo que estaba emocionada, on fire, incluso Eric, eso me sorprendió… ahí creo que estuvimos unas tres horas porque también había un museo pequeño y nos quedamos a ver las exposiciones.

Ágora de Atenas

Ese día llegamos a casa a las cinco de la tarde más o menos, cansadísimos no, lo siguiente. Nos duchamos y nos metimos a la cama a ver películas. Luego preparamos la cena y nos fuimos a dormir.

Al siguiente día teníamos planeado ir a la Acrópolis. Ya no era su cumpleaños así que ya podía decirle “nos levantamos pronto y vamos a visitar lugares”.

Tardamos dos horas y media en recorrer la Acrópolis, yendo lo más lento que podíamos, deteniéndonos a disfrutar de cada piedra. Es una maravilla. Increíble. No hay palabras suficientes para hacer justicia a tanta belleza. Primero llegamos a una ladera desde donde podíamos ver Atenas, después subimos a la Acrópolis, es un recinto abierto enorme, mientras lo recorres puedes ver varios templos. Luego hay una bajada donde se puede seguir viendo ruinas, el templo de Dionisos, el Odeón de Herodes Ático que es como un teatro enorme y después se sale a Plaka, donde también hay un museo. La verdad es que muy fan de los museos no soy, pero me parecía ofensivo no ir a un uno en Atenas así que nos decidimos por el Museo Arqueologico Nacional de Atenas y la verdad es que nos gustó mucho.

Erecteion
Entrada al recinto de la Acrópolis

Me hacía mucha gracia todos los intercambios fotográficos. Había muchas parejas que se ofrecían a hacernos fotos y luego les ofrecíamos hacerles la foto a ellos. En una de esas una chica me entrega mi movil después de hacernos una foto y me dijo “gracias” no sé cómo seguimos vivas después de todo lo que nos reímos.

Exposición de joyas en el museo

Mi parte favorita del museo fue la de las joyas. Había cosas preciosas, tendríais que ver todos los detalles, la variedad, los materiales… ¡Exquisito!

Vista panorámica de Atenas

La verdad es que no había hecho ningún viaje desde finales de junio y sinceramente ya me estaba entrando el bajón y la desesperación. Pasaba tardes enteras revolcándome en el fondo del pozo porque echaba de menos ir a Italia, como no, y porque no era suficiente la morriña que necesitaba hundirme todavía más viendo fotos de viajes anteriores. Masoquismo no, lo siguiente. ¿No os pasa? ¿Que os empezáis a sentir raros y caéis en un estado de monotonía, y necesitáis hacer un break de vuestras vidas?

Calle de Monastiraki
Calle de Monastiraki
Callejuela de Anafiotika

El último día solo nos quedaba por visitar el templo de Zeus Olímpico y la puerta de Adriano, que está muy cerca. Así que después fuimos a recorrer Anafiotika. Era muy bonito, pintoresco y mono. Había una callejuela de subida que estaba llena de bares y restaurantes. Una camarera nos preguntó si queríamos comer y le dijimos que no, que queríamos ir a Anafiotika y nos dijo: “¿A la casa azul?” Y nos dio unas instrucciones un poco raras… total que nunca encontramos la casa azul pero sí otros rincones encantadores.

Plaka, Anafiotika
Plaka, Anafiotika
Arte

¿Qué os parece? ¿Cómo titularíais esta obra?

Puerta de Adriano
Templo de Zeus Olímpico
Recinto en excavación

El templo de Zeus en sí, lo tienes visto en cinco minutos. Solo quedan unas cuantas columnas y algunos trocitos de ruinas. En un terreno colindante al parecer están excavando supongo y por alguna razón está cerrado al público me pareció mucho más interesante la verdad. Espero que la próxima vez que vaya esté abierto y pueda visitarlo.

Templo de Zeus

En todos los sitios había gatos muy mansos que se acercaban, se nos subían en el regazo, los acariábamos. ¡Era tan bonito!

Espero que os haya gustado. Que os animéis a ir a Atenas y que tengáis un buen día.

🙂

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