Venecia en cuatro horas

el

Hola a todos!

Como podéis ver en el título de este post haré un Venecia en cuatro horas. Antes de hacer un viaje tan largo (en el post de la Toscana os comenté que fueron 10 días recorriendo Italia y que haría posts por separado de las ciudades para no hacer un post larguísimo). Antes de ir ya había planeado el itinerario y reservado los Airbnbs para los diez días y como ya más o menos sabía a lo que iba a Venecia no vi necesario dedicarle más de un día y me sorprendí la verdad porque esperaba dedicarle mucho más tiempo, pero al final acabamos necesitando tan solo cuatro horas, literalmente, para recorrerla y hacernos una idea. Me habría gustado ir a Murano pero decidí dejarlo para más adelante ya que sabía que tarde o temprano volvería, y que ese día ahí era tan solo un tanteamiento. Llegamos a Venecia sobre las diez de la mañana y no nos alojamos ahí, tenía el Airbnb en Mestre, ya que un compañero de trabajo italiano nos había recomendado no alojarnos en Venecia diciendo que es carísimo. Así que eso hicimos. Dejamos las maletas y cogimos un bus hasta Venecia y empezamos el recorrido.

Esto fue lo primero que vimos al llegar. Es una ciudad preciosa, nos quedamos embobados mirando el canal y las embarcaciones. Olia muy bien, a fresco y diferente. Es algo que no se suele ver en Barcelona. Y pese a estar lleno de turistas todo se veía muy bien. Es muy bonita la sensación de estar lejos de casa, fuera de tu zona de confort.

Esto me llamó mucho la atención, en la foto no sé si se puede apreciar pero pasamos por esta tienda y me quedé empanada mirando las máscaras. Se sentía como si algo te estuviese llamando hacia ahí, como si alguien te mirase con cara de “ven que te voy a contar algo interesante”. Fue uno de esos momentos flash que por unos segundos te vas a ves a saber dónde. Si un día pasáis por ahí y sentís lo mismo hacedmelo saber por favor. 

Empezamos a caminar un poco por dentro de la ciudad también, a la aventura. Es curioso ver calles tan pequeñas. Me llamó muchísimo la atención que había pasajes en los que a duras penas cabría alguien y de lado, no había coches y todo era de piedra. Muy pintoresco.

En cada calle que daba a algún canal encontrabas el sitio perfecto para una foto. Pobre mi novio, nuestros viajes se resumen en: “No te muevas, mírame” y le hago fotos. A mi no me gustan mucho, considero que no salgo bien, así que me dedico a hacerle fotos a él y a los sitios. 

Esta iglesia era enorme. Aun desde lejos no pude hacer que entrase toda en la foto.

Uno de los rincones que más me gustó fue el mercado. Fue muy gracioso un momento en que una gaviota consiguió hacerse con un pececito y se lo comió y estábamos un montón de personas mirándola y haciéndole fotos, tuvo sus cinco minutos de fama y gloria.

Diría que estos son calabacines pero en versión redondita y super adorable. 

En este punto sí era un poco complicado moverse ya que estaba tan lleno de turistas. Era gracioso ver todas las tiendas una junto a la otra y un montón de puestecitos de todo lo que os podáis imaginar y por supuesto en todas partes podíais ver anunciado “cristal de Murano” y todo el mundo preguntandote “Wanna Murano glass?” Es tontísimo pero hacía muchísima gracia. 

A la hora de comer paramos en un restaurante que estaba escondidillo pero muy lleno. La vida me ha enseñado que en sitios así se come bien. Y no me equivoqué. Otro dato, soy una enferma mental del marisco. Literalmente pasé diez días comiendolo y al volver a Barcelona estuvé más de un mes siendo incapaz de comerme una gamba. 

Él pidió unos espaguetis con centollo. De sabor estaba bien pero tengo que ser honesta y decir que no me gustó nada e incluso me dio bastante asco ver que usaban la cabeza del centollo como decorativo en los platos. Además era de verdad, o sea que lo lavaban y lo utilizaban cada vez que servían un plato…

Yo, como siempre, todo lo pido “allo Scoglio” que aprendí que sea lo que sea significa que quieres marisco. Estaba buenísimo. Un plato 10. 

En las cuatro horas que estuvimos Venecia arriba y Venecia abajo diría que recorrimos la mitad. Nos pareció razonable el tiempo que le dedicamos, no consideramos que fuese ni mucho ni poco, no vimos el cien por cien de los rincones, claro, pero si nos hicimos una idea general de lo que es esta maravillosa ciudad. 

Otra cosa os digo, descubrí lo fantástico que es el Aperol. Me enamoré. Es tremendamente guay como te lo ponen: con un palillito con una aceituna enorme y una rodaja de limón o naranja. Ese detalle me encantó. Lo llegas a pedir aquí y el detalle máximo que tienen es ponerte dos cubitos de hielo, y eso si tienes suerte.

Espero que os haya gustado!

Si habéis estado o planeais ir os agradecería que me lo comenteis. Igual si habéis estado en Murano ya que estoy planeando volver a Venecia a finales de junio y visitar Murano esta vez.

¡Gracias! Que tengáis un buen día.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s