Tres días en la Toscana, Italia

Cuando era pequeña vi un anuncio de pizzas en la televisión, luego supe que era en la Toscana. Desde entonces se me metió en la cabeza que quería ir ahí algún día. Este viaje está dentro de uno más extenso que era básicamente recorrer Italia empezando por Venecia y acabando en Roma pero he decidido hacerlo por ciudades en lugar de un solo post muy grande. Por si no lo sabéis Italia está muy bien conectada con líneas de trenes, la que usamos esa vez fue Trenitalia, muy económica, cómoda y sin ningún inconveniente. Como la Toscana está en Florencia decidimos ir en autocar, me parece que estuvimos una hora y media o un poco menos. Nada más llegar a la estación la anfitriona del Airbnb donde nos alojaríamos nos estaba esperando. Ella no estaba obligada a hacerlo así que fue súper amable por su parte. Nos llevó a casa y poco antes de irse nos ofreció llevarnos al castillo de Montefioralle esa misma tarde, como nos sabía muy mal abusar de su hospitalidad le dijimos que no. Así que fuimos andando y la verdad que fue una muy buena idea, la Toscana es todo lo que me había imaginado. Para bien o para mal tengo la manía de hacerme expectaciones primero e imaginarme las cosas antes de que pasen y de esto puede salir que todo sea perfecto o que me quede como un trapito viejo y sucio de deprimida pero en este caso fue perfecto. Caminamos entre viñedos y olivos, todo era verde incluso el aire olía distinto.

Caminamos una media hora larga hasta llegar arriba, el castillo está dentro de un poblado pequeño. Seguramente os pasa que hay alguna ciudad en la que os sentís distintos o que os gusta especialmente por el motivo que sea. Mi país fetiche en este caso es Italia. Supongo que tengo un desdoblamiento de sentimiento de pertenencia o algo porque lo que tengo con Italia roza lo enfermizo. Quizá se debe a que nací en Ecuador y cuando aún era pequeña me trajeron a España a vivir. Entonces yo sé que originariamente soy ecuatoriana y también sé que españa no es mi propio país. Por lo tanto no me siento de ninguno de los dos sitios. En cambio en Italia me siento diferente, creo que es el país que ha elegido mi corazón y mi alma y mi todo. Qué bonito.

Era curioso también y me hacía gracia porque si mirabas a la derecha era todo olivos y a la izquierda todo viñedos, un contraste perfecto. También le hice una foto a una mariquita pero no se ve muy bien, era muy mona.

Mi pareja comió uvas, a mi me hacía cosa porque soy bastante aprensiva con las bacterias y todo eso pero él dijo que estaban muy buenas…como después no le dolió la barriga di por sentado que todo correcto.

El castillo estaba cerrado aún así pudimos verlo por fuera y decidimos recorrer el pueblito que había rodeandolo, fue precioso pero también casi nos comen los mosquitos, desde entonces nos hicimos con una pomada antimosquitos y no volvimos a tener ese inconveniente.

Aquí podéis apreciar un espécimen de guiri en su hábitat natural. Este viaje era para llevarlo a conocer un poquito de mundo, ya que desde que se mudó a España no había ido a ningún otro país de Europa, Italia le gustó. Me doy por satisfecha, ya estoy planeando el siguiente viaje que haremos, por supuesto a Italia.

Al siguiente día nos fue a buscar nuestra anfitriona para llevarnos a conocer Panzano in Chianti, el pueblo de alado de Greve. Y trajo a sus dos perritos. Eran super adorables, hermosos. Cositas perfectas y maravillosas. Yo creo que la foto no le hace justicia para nada al sitio pero hice lo que buenamente pude. Es precioso, os lo recomiendo muchísimo. Si vais mirad por Airbnb, la casa se llama Casa Grazia y está en Greve in Chianti. La anfitriona es muy buena y muy amable. Me encantó como nos trató y las ganas que tenía de llevarnos a conocer sitios, ella hizo la experiencia mucho más chula de lo que ya era.

Guía turístico

Podría pasar horas mirando este paisaje, si no habéis estado y estáis planeando desconectar y relajaros la Toscana es un muy buen lugar.

Panzano fue muy bonito. Muy parecido a Montefioralle, la misma estructura de casas de piedra en formato ciudad amurallada. Todo englobado en el único e inconfundible marco de campiña de italiana. Me robó el corazón.

Cuando volvimos a Greve fuimos a comer, mi pareja pidió este pappardelle con jabalí, muy rico.

Yo pedí spaghetti allo scoglio, con salsa blanca, muy bueno también.

Y para compartir pedimos una zuppa di cozze. Buenísima, sin palabras. Supongo que todos sabéis, si no sospechais que en Italia se come muy muy muy bien. Pues sí. Aunque eran unos días de descanso no podíamos no ir a recorrer esta maravilla así que cansados pero contentos la última tarde si decidimos quedarnos en casa recargarnos.

Espero que os haya gustado!

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